lunes, 28 de diciembre de 2015

De la mujer panameña...

Buenos días, mis estimados amigos! Dice la Clinton, que las naciones prosperan cuando se les permite a las mujeres participar. Obviamente, ella no vivió el gobierno de Mireyita, ni pudo ver las oscuras sendas de Anita la Huerfanita. No conoció a Katleen, ni a Alma, ni a Lorena, ni a muchas otras que podrían protagonizar un cuento de horror navideño. El empoderamiento femenino de las clases populares es otra cuestión. Dale a una mujer de barrio cinco dólares y hará que coman cinco personas. Economía real, solidaria y barata, nacida de la pura necesidad y de largos años estirando el billete. Se cocina con el aceite que se filtra de las lágrimas de frustración, cuando la plata no alcanza...dale de comer al pueblo, edúcalo y bríndale una salud y educación de calidad y tendrás una revolución en ciernes. Por eso es necesario mantener al pueblo medianamente saludable, para que no consuman el presupuesto de salud, algunos deben morir, porque hasta cuántos, quienes y donde se planifica por estados inconscientes, donde las personas no tiene rostro y solo son cifras, estadísticas y estorbos. La educación pública, es una fábrica de obreros, por eso no hay excelencia y no me vengan con el cuento de que muchos profesionales han salido de la educación que brinda el estado. Es cierto, pero porque hubo una casualidad en la sucesión de hechos particulares, para que eso se diera. Familia, madres trabajadoras y comprometidas, mucho esfuerzo por aprender por cuenta propia, lo que la escuela no les brindó...no es tan sencillo, ni tan fácil. Soy producto de la educación pública y tuve que fajarme para ponerme al día para poder acompañar a mis compañeros en la universidad. Sí, empoderando a las mujeres adecuadas, se puede cambiar la sociedad, ya basta de avergonzarnos, pensando que la mujer panameña profesional, se parece, actúa o admira a cualquiera de las arriba mencionadas. Tened lindo día!