Ordenan auditoría en el BDA
El Contralor de la República, Carlos Vallarino, ordenó realizar una auditoría inmediata a las fincas propiedad del Banco de Desarrollo Agropecuario del 1 de septiembre de 1999 al 22 de octubre de 2009, con relación al supuesto manejo irregular de una finca por parte del ex Gerente de esta institución, Alejandro Posse.
De acuerdo con el Contralor Vallarino, se abrió una investigación de oficio en este caso donde el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) advirtió sobre algunas irregularidades que estaban sucediendo.
Indicó el Contralor, que por ahora no han tenido ninguna conversación con Posse, pero después de realizar la auditoría que debe tardar de 20 días a un mes, el ex Gerente del BDA, quien ha señalado no ha sido notificado de su destitución, podrá hacer sus descargos.
Con esta diligencia se busca reunir los elementos de juicio que esclarezcan los hechos, pudiendo recibir testimonios, designar peritos, realizar inspecciones y cualesquiera pruebas instituidas por la ley.
Alejandro Posse fue destituido la noche del martes por el Presidente Martinelli tras detectar irregularidades en la designación de una finca, que debió pasar a manos del Instituto de Investigación Agropecuaria, IDIAP, pero el Gerente del banco la asignó a un particular. En su lugar quedará el Sub Gerente Rigoberto Amaya.
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Me gustaría mucho saber la versión de Alejandro Posse en este asunto. Si bien es sospechosa la celeridad que le da a los casos el contralor, lo cierto es que sólo pueden salir exabruptos de todo esto:
Si Posse es inocente, puede haber un resquebrajamiento en la alianza de gobierno por causa de los espacios políticos y porque Alejandro Posse no está de acuerdo con la unión del BNP con BDA, lo que le ha traído conflictos con el ministro del ramo.
Algo parecido pareció suceder con Sandra Escorcia, la botaron porque no estaba de acuerdo con el nuevo rumbo que iba a tomar la Autoridad del Tránsito, pero posteriormente hizo sus denuncias y el asunto está ahora en manos de la justicia ordinaria y no partidaria. Qué denuncias diría Posse de ser absuelto de cualquier acusación?
Si es culpable, entonces igual pierde el gobierno y el pueblo, porque nadie esperaría esto de un hombre que tengo entendido tiene fama de honesto e intachable. Pierde Panamá, pero gana Martinelli al comenzar a demostrar que no le tiembla la mano para sacar a los corruptos. Digo comenzar porque bien que me hubiera gustado ver a más de cuatro miembros de su gobierno botados por ineptos o por tener la mano indomable.
jueves, 22 de octubre de 2009
domingo, 18 de octubre de 2009
Visión, dinero, oportunidad y poder.
Visión, Dinero, Oportunidad y Poder
Debo confesar que me robé el título de este artículo de mi casi octogenaria madre al analizar algunos de los acontecimientos políticos de este querido terruño nuestro, lo que ha servido de inspiración para acabar con mi largo ayuno de escritura.
La lucha por el poder para adquirir más dinero, está plenamente documentada en nuestro país.
Antes del golpe del 64, los que tenían dinero, tenían el poder. Con la llegada de los gorilas, pobres como ratas, adquieren, a través del poder que dan las armas, la oportunidad y el dinero, aunque este fuera de las arcas públicas. Se inventan un brazo civil como partido, para mantener contentas a las masas y darle una pintadita de estabilidad y democracia al país. Los nuevos elementos civiles aprenden rápidamente el juego de hacerse ricos compartiendo el poder con los militares y es allí donde vemos toda una amplia gama de personas que de la noche a la mañana prosperan hasta convertirse en nuevos millonarios.
Algunos de los desplazados ricos de siempre, no querían mantenerse fuera de esta fuente inagotable de recursos y deciden unir fuerzas con los militares, a través de su partido, incrementando grandemente sus riquezas, pero al mismo tiempo apadrinando y fortaleciendo la dictadura. La mayoría de los que no lo hicieron, no fue por ser demócratas convencidos, sino porque en el fondo les repugna mezclarse con la plebe. Con los años han suavizado su postura, con cierta repugnancia, porque descubrieron que la plebe vota y sin los votos no se llega al poder y sin poder no pueden incrementar sus pecunios.
La esperanza es la última cosa que muere y es curioso observar una nueva generación de políticos y ciudadanos, nacida de la mezcla variada de intereses, espacios sociales, económicos, con novedosas (para este país) maneras de pensar y hacer las cosas. Infelizmente para ellos, han tenido que compartir espacio con los dinosaurios tutores, con la esperanza de que pasen a mejor vida pronto y puedan darle rienda suelta a su propia manera de hacer las cosas, no sin antes dejarnos ver una pequeña muestra de su estilo y objetivos.
El gobierno de Martinelli está compuesto por esta mezcla de personas. Las metidas de pata e intentos de metidas de mano, son producto de las añejas prácticas de políticos con olor a alcanfor y sus discípulos.
En hora buena hay que destacar que se ha retrocedido en algunas malas decisiones que se habían tomado como la compra del avión presidencial y mantener, como estaba en el proyecto original, el impuesto al cigarrillo, pero debo insistir en que estas correcciones se hacen con la fuerza que está adquiriendo la nueva generación a la que me refiero.
Será interesante, en los años que nos falta con el gobierno del cambio, ver como se desenvuelven y ganan espacio la que quiero llamar “la generación de la esperanza”.
Debo confesar que me robé el título de este artículo de mi casi octogenaria madre al analizar algunos de los acontecimientos políticos de este querido terruño nuestro, lo que ha servido de inspiración para acabar con mi largo ayuno de escritura.
La lucha por el poder para adquirir más dinero, está plenamente documentada en nuestro país.
Antes del golpe del 64, los que tenían dinero, tenían el poder. Con la llegada de los gorilas, pobres como ratas, adquieren, a través del poder que dan las armas, la oportunidad y el dinero, aunque este fuera de las arcas públicas. Se inventan un brazo civil como partido, para mantener contentas a las masas y darle una pintadita de estabilidad y democracia al país. Los nuevos elementos civiles aprenden rápidamente el juego de hacerse ricos compartiendo el poder con los militares y es allí donde vemos toda una amplia gama de personas que de la noche a la mañana prosperan hasta convertirse en nuevos millonarios.
Algunos de los desplazados ricos de siempre, no querían mantenerse fuera de esta fuente inagotable de recursos y deciden unir fuerzas con los militares, a través de su partido, incrementando grandemente sus riquezas, pero al mismo tiempo apadrinando y fortaleciendo la dictadura. La mayoría de los que no lo hicieron, no fue por ser demócratas convencidos, sino porque en el fondo les repugna mezclarse con la plebe. Con los años han suavizado su postura, con cierta repugnancia, porque descubrieron que la plebe vota y sin los votos no se llega al poder y sin poder no pueden incrementar sus pecunios.
La esperanza es la última cosa que muere y es curioso observar una nueva generación de políticos y ciudadanos, nacida de la mezcla variada de intereses, espacios sociales, económicos, con novedosas (para este país) maneras de pensar y hacer las cosas. Infelizmente para ellos, han tenido que compartir espacio con los dinosaurios tutores, con la esperanza de que pasen a mejor vida pronto y puedan darle rienda suelta a su propia manera de hacer las cosas, no sin antes dejarnos ver una pequeña muestra de su estilo y objetivos.
El gobierno de Martinelli está compuesto por esta mezcla de personas. Las metidas de pata e intentos de metidas de mano, son producto de las añejas prácticas de políticos con olor a alcanfor y sus discípulos.
En hora buena hay que destacar que se ha retrocedido en algunas malas decisiones que se habían tomado como la compra del avión presidencial y mantener, como estaba en el proyecto original, el impuesto al cigarrillo, pero debo insistir en que estas correcciones se hacen con la fuerza que está adquiriendo la nueva generación a la que me refiero.
Será interesante, en los años que nos falta con el gobierno del cambio, ver como se desenvuelven y ganan espacio la que quiero llamar “la generación de la esperanza”.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Carta Abierta a Ricardo Martinelli
La diferencia entre la oposición y los que votamos por el cambio
Quiero adelantarme ante el pensamiento general izado de que todos los que criticamos al gobierno actual somos parte de la oposición. Este argumento siempre ha sido usado por todos los gobiernos, sobre todo cuando no quieren hacerse responsables de sus errores y prefieren endilgarle a la oposición la mala imagen que pueda tener en un momento dado y que se han ganado con creces.
La oposición no ha dejado de criticar al gobierno, lo hace por tonterías, fantasmas y por amargas verdades. Lo importante es mantenerse vigentes aunque tengan que inventar una nueva realidad histórica.
Los mortales comunes y corrientes como yo, que no pelechamos de ningún partido político que esté o estuvo en el poder, podemos tener una visión más amplia y sensata del país y de los acontecimientos de los últimos meses.
La alianza dirigida por Ricardo Martinelli ha producido muchos buenos frutos, entre los que cabe destacar los 100 para los 70 y las medidas reales que se han tomado para que los que no estaban pagando sus impuestos y concesiones lo hagan, pudiendo recuperar sumas importantes que servirán para implementar los planes de desarrollo socio económicos que fueron banderas durante la campaña política.
Algunos planes están en marcha como el adecentamiento y mejoramiento del transporte público y la modernización de la educación, hechos que nos producen alivio y esperanza.
En lo relativo a la pésima imagen que le dan al gobierno los muy mal manejados casos de sospecha de corrupción, donde la percepción ciudadana tiene la impresión de que se protege a los miembros del gobierno y que no interesa mucho investigar, sino desviar la atención para que los asuntos pierdan vigencia, sólo puedo decir que se equivocan los que usan esta estrategia, que no hace más que comenzar a cargar la bolsa de descontento popular que se puede derramar si no se toman, a tiempo, los correctivos necesarios.
En cuanto a la seguridad ciudadana, nada justifica el palpable desmejoramiento de la misma. Sabemos que el control sobre la delincuencia no se hace de la noche a la mañana, pero no hay, absolutamente, ningún argumento válido para explicar el aumento de los muertos en las calles de este país. Las estrategias para tener seguridad ciudadana están fallando y ya es hora que se cambien y se le pida la urgente renuncia al director de la policía por su extraña actitud ante los delitos cometidos por sus subalternos.
Sobre las nuevas tasas o impuestos al pueblo, los panameños creemos que debemos sentir en nuestros bolsillos la bonanza económica antes de comenzar a aportar más de lo que ya hacemos. Vemos todos los días unas cuantas islas de riqueza y prosperidad, rodeadas de un mar de miseria. Esta es la amarga realidad de la mayoría del pueblo. No comprendemos el por qué tenemos que pagar más si no hay inseguridad en las calles, la canasta básica aumenta, y la Caja del Seguro Social no funciona adecuadamente, pero el salario mínimo sigue siendo igual. Un impuesto más significa un día o más sin comer en la mayoría de los hogares. Simplemente no es el momento apropiado para pedirle a este pueblo que haga un sacrificio más.
Nada más inoportuno que se plantee ahora la compra de aviones. Tal vez uno pequeño sí, sobre todo de rescate, pero uno grande y costoso, mejor será alquilarlo hasta que las finanzas mejoren.
De los viajes, es impostergable la presentación rápida y detallada de los beneficios que estos traen al país para que pueda comprenderse la frecuencia y la gran cantidad de personas que tienen estas delegaciones.
Todavía es tiempo de corregir el rumbo, sobre todo antes que la brecha de la incomprensión ciudadana se haga mayor.
Quiero adelantarme ante el pensamiento general izado de que todos los que criticamos al gobierno actual somos parte de la oposición. Este argumento siempre ha sido usado por todos los gobiernos, sobre todo cuando no quieren hacerse responsables de sus errores y prefieren endilgarle a la oposición la mala imagen que pueda tener en un momento dado y que se han ganado con creces.
La oposición no ha dejado de criticar al gobierno, lo hace por tonterías, fantasmas y por amargas verdades. Lo importante es mantenerse vigentes aunque tengan que inventar una nueva realidad histórica.
Los mortales comunes y corrientes como yo, que no pelechamos de ningún partido político que esté o estuvo en el poder, podemos tener una visión más amplia y sensata del país y de los acontecimientos de los últimos meses.
La alianza dirigida por Ricardo Martinelli ha producido muchos buenos frutos, entre los que cabe destacar los 100 para los 70 y las medidas reales que se han tomado para que los que no estaban pagando sus impuestos y concesiones lo hagan, pudiendo recuperar sumas importantes que servirán para implementar los planes de desarrollo socio económicos que fueron banderas durante la campaña política.
Algunos planes están en marcha como el adecentamiento y mejoramiento del transporte público y la modernización de la educación, hechos que nos producen alivio y esperanza.
En lo relativo a la pésima imagen que le dan al gobierno los muy mal manejados casos de sospecha de corrupción, donde la percepción ciudadana tiene la impresión de que se protege a los miembros del gobierno y que no interesa mucho investigar, sino desviar la atención para que los asuntos pierdan vigencia, sólo puedo decir que se equivocan los que usan esta estrategia, que no hace más que comenzar a cargar la bolsa de descontento popular que se puede derramar si no se toman, a tiempo, los correctivos necesarios.
En cuanto a la seguridad ciudadana, nada justifica el palpable desmejoramiento de la misma. Sabemos que el control sobre la delincuencia no se hace de la noche a la mañana, pero no hay, absolutamente, ningún argumento válido para explicar el aumento de los muertos en las calles de este país. Las estrategias para tener seguridad ciudadana están fallando y ya es hora que se cambien y se le pida la urgente renuncia al director de la policía por su extraña actitud ante los delitos cometidos por sus subalternos.
Sobre las nuevas tasas o impuestos al pueblo, los panameños creemos que debemos sentir en nuestros bolsillos la bonanza económica antes de comenzar a aportar más de lo que ya hacemos. Vemos todos los días unas cuantas islas de riqueza y prosperidad, rodeadas de un mar de miseria. Esta es la amarga realidad de la mayoría del pueblo. No comprendemos el por qué tenemos que pagar más si no hay inseguridad en las calles, la canasta básica aumenta, y la Caja del Seguro Social no funciona adecuadamente, pero el salario mínimo sigue siendo igual. Un impuesto más significa un día o más sin comer en la mayoría de los hogares. Simplemente no es el momento apropiado para pedirle a este pueblo que haga un sacrificio más.
Nada más inoportuno que se plantee ahora la compra de aviones. Tal vez uno pequeño sí, sobre todo de rescate, pero uno grande y costoso, mejor será alquilarlo hasta que las finanzas mejoren.
De los viajes, es impostergable la presentación rápida y detallada de los beneficios que estos traen al país para que pueda comprenderse la frecuencia y la gran cantidad de personas que tienen estas delegaciones.
Todavía es tiempo de corregir el rumbo, sobre todo antes que la brecha de la incomprensión ciudadana se haga mayor.
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